De palos y pelucas
Domingo, junio 12th, 2011En toda España perduran tradiciones milenarias de difícil encaje en el siglo XXI.
El velo que lleva una novia antes de casarse es una de esas tradiciones de orígenes degradantes. Otra tradición insultante son las pelucas de los pobres ujieres de los Ayuntamientos de Bilbao y Gasteiz.
Los bedeles, ujieres, funcionarios o lo que sean esos dos pobrehombres, parecen dos actores de Vaya Semanita dispuestos a hacer una broma en el momento menos pensado... Pero es un momento solemne, aunque lo que provocan es bochorno ajeno. Yo creo que es degradante y punible.
Pero también perduran otras tradiciones más caciquiles y más violentes, como el bastón de mando, o la makila. Originalmente es un cetro, que viene a ser un palo adornado. Hay constancia que el bastón/makila se viene usando desde el paleolítico por personas que ostentaban algún poder en la sociedad como los curas (que se llaman báculos), los militares y los jefes de la tribu/aldea.
Hoy día, también los alcaldes (y otros cargos, como el de Lehendakari) reciben su bastón de mando/makila como símbolo de poder.
Aunque hoy día se reduce a un mero adorno tradicional y hace pocos siglos incluso tambíen podía ser una herramienta ortopédica, el símbolo del bastón es púramente agresivo. Un bastón de alcalde es un palo más o menos bonito, con algún adorno, pero un palo al fin y al cabo. Un palo que desde que el ser humano camina erguido se ha usado para repartir hostias como panes.
Pero hay tradiciones muy peligrosas por su simbolismo y su utilización excluyente y xenófoba. La malo de las tradiciones es que simbolizan una escena cotidiana de la vida pasada como si fuera digno de perdurar. Y algunas (muchas) no lo merecen. Ni el velo (por machista), ni las pelucas (por incómodas), ni los bastones (por antidemocráticos) son símbolos que merezcan perdurar.



