En que se diferencian la izquierda y la derecha en fiscalidad
Oímos que el gobierno de Rajoy ha endurecido las penas de cárcel para los que defraudan y pensamos que eso está bien. Porque a partir de ahora, según la nueva ley, las penas de cárcel pasan de 5 a 6 años. Y también se endurecen las sanciones para los defraudadores a la Seguridad Social, ya sea un fraude en empleo o un fraude en evasión fiscal.
Y en la calle se ve bien la medida. Llevan años vendiéndonos la mentalidad de padre estricto: “hay que dar palos y más palos a los que se escaquean de pagar, porque eso es bueno”.
En las Haciendas vascas ocurre algo parecido. Todas sacan pecho luciendo los millones que han detectado en fraude, como si eso fuera un logro. Como si detectar el fraude y meter en la cárcel a los defraudadores fuera la solución al problema. Porque ¿cuanto fraude sobre del total se detecta? ¿cuanto dinero del fraude detectado se recupera?
Esto es parecido a lo de los incendios: lo mejor no es disponer de miles de bomberos y aviones o ponerte a analizar colillas chupadas como un poseso. Lo mejor es evitar que se produzca el incendio. O también se podría comparar con las enfermedades de transmisión sexual: lo mejor no es curar la enfermedad, sino fomentar la educación sexual y la seguridad, para que no haya ni un contagio.
Esta claro, que sienda realistas, sabemos que aun con todo, habrá incendios y que habrá contagios al echar un polvo. Y que por eso es necesario disponer de medios que permitan curarnos, si llegamos al caso de que se dé una fatalidad. Pero nadie duda de que si se prioriza la prevención, se minimizan los daños.
Eso mismo es lo que pasa con el fraude. El problema no es que se pille al defraudador y se le encarcele; no. El problema es que tenemos leyes que permiten el chanchullo y/o la injusticia. Esa es la causa que provoca el fraude, eso es lo que hay que atacar.
Porque mientras hayas leyes que permitan a Iberdrola tributar al 0% (aunque eso no lo deberíamos saber), o mientras haya leyes que permitan a las grandes corporaciones mover sus capitales de tal manera que acabe en paraísos fiscales y mientras se permita a los ricos tributar menos que los curritos de a pie, no conseguiremos nada.
Esa es la diferencia entre la izquierda y la derecha en fiscalidad… Mientras la derecha habla de luchar contra el fraude, la izquierda habla de progresividad, de unas leyes más justas y más igualitarias, donde los que más tienen paguen más. Esa es la alternativa que la derecha no quieren ni oir mencionar.
Y aun incluso cuando tanto la izquierda como la derecha hablan concretamente de fraude, unos (la derecha) hablan de “alijos” aflorados o de aumentar penas de cárcel, y otros (la izquierda) hablan de interconectar los sistemas informáticos para minimizar las posibilidades a los defraudadores.
Pero ni por esas: la derecha no quiere ni oir hablar de eso. Es como si quisieran proteger a los ricos, ¿no?
Pero claro, como dejar manga ancha al defraudador es absolutamente impopular, las derechas se han propuesto parecer que se ponen más duras que Chuck Norris.
Cualquier día vamos a ver a Soraya Sáenz posando con fontanero que no ha cobrado el IVA en una de sus chapuzas. O al Sr. De Bizkaia, armado hasta los dientes en plan SWAT con el alijo de los 560 millones que su Hacienda ha aflorado.
Se puede poner todo lo chulas que quieran, pero lo que está claro es que la derecha no debería ni levantar la cabeza de puro bochorno viendo como permiten el fraude fiscal. Y lo digo por el PP y el caso Gescartera y la señora Pilar Valiente, que avisaba a los investigados; lo mismo que en el PNV que miraba para otro lado con el señor Ibarra en la Hacienda de Bizkaia, o por algo parecido con el caso Bravo con el PNV orbitando por ahí a traves de un ex-senador en la Hacienda de Irún…
Pero no es ese el camino. La derecha está equivocada: ese no es el problema, esa no es la causa y esa no es la solución. Hay alternativas y son muchas.
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